jueves, 4 de febrero de 2010

Las persecuciones comenzaron el 64 d.C.

Es evidente, leyendo las epístolas de la Escritura, que la decadencia y el fracaso ya se habían introducido incluso en los tiempos de los apóstoles. Esta decadencia fue seguida poco después por un tiempo de intensa persecución. Es destacable que durante este período la historia ha registrado diez persecuciones generales distintas, lo que puede tener que ver con la palabra del Señor a la segunda asamblea Se puede también hacer referencia de pasada al temprano cumplimiento de la palabra del Señor acerca de la destrucción de Jerusalén. Es innecesario en una sinopsis como esta entrar en los detalles de las diez primeras persecuciones o registrar la larga historia de los mártires cuya sangre sirvió para regar la simiente del evangelio. Hombres y mujeres, viejos y jóvenes, sufrieron igualmente en muchas partes de Europa y Asia. Además de la mayoría de los apóstoles y de otros hombres de Dios mencionados en las Escrituras, como Timoteo, destacan de manera preeminente los nombres de Ignacio, Policarpo, Justino y Perpetua entre los muchos cuya fidelidad inalterable a Cristo les procuró la palma del martirio.

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